El final está cerca?

Durante los últimos años, cientos de miles de personas han muerto a manos de nuestra madre naturaleza. Tsunamis, huracanes, terremotos y lluvias torrenciales, nos han hecho notar que a pesar de nuestros brillantes logros, no somos amos de la tierra.

Aquellos que se apegan a las profecías del pasado, sugieren que el cataclismo de la destrucción mundial está llegando, y que el fin está cerca.

Ciertamente, los recientes desastres naturales se han de tener en cuenta, pero ¿significan un final terrible?

La población humana en actualidad es muy grande, superando en un mil por ciento a los habitantes del mundo del pasado no muy lejano. La comunicación ahora es instantánea: una roca cae sobre una casa y su imagen se muestra alrededor del mundo antes de que el polvo se asiente.

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Consideremos las noticias en el contexto histórico, un paisaje mucho más grande que la memoria humana. Y considera que hasta hace 100 años, las noticias de los acontecimientos viajaron muy lentamente, si es que así lo hizieron.

En el terremoto de Cachemira se perdieron tal vez 40.000 valiosas vidas de una población planetaria de unos 6.400 millones de almas. Un terremoto en Shaanxi, China en 1556, se cobró más de 800.000 vidas de una población contemporánea de sólo unos pocos millones, la mayoría de ellas totalmente desconocedoras del desastre.

Los horrores del SIDA y la amenaza inminente de «las pandemias de gripe pueden matar a millones de nosotros. En 1347-1350, la Muerte Negra arrasó con más de un tercio de la población europea y tardó 400 años en volver a su nivel anterior. No había noticias ni cámaras de video vigilancia, sólo la palabra de extraños brujos-monjes que promulgaban los horrores que habían visto.

Piensen en los témpanos de Hielo que se han deslizado periódicamente por la superficie de la tierra, arrasando con cientos de especies y dejando para siempre la marca de sus estragos en los continentes. Imagina un enorme meteorito chocando contra nuestro planeta, dejando un residuo mortal de polvo que borró los rayos del sol durante décadas, destruyendo los dinosaurios que habían dominado el paisaje durante 100.000 años de verano sin fin.

Las fuerzas de la naturaleza están haciendo lo que siempre han hecho. Hay tantos más que se nos escapan y muchos más que vendrán para dar testimonio.

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